Las montañas tiene muchas caras. Cambian continuamente. En invierno las cubre la nieve, que oculta imperfecciones y trampas; en verano el verdor de la vegetación se atreve a ascender muy arriba, y en otoño se visten de marrones y amarillos antes de desnudarse. Pero no solo las estaciones las hacen mudar de aspecto, también la vertiente por la que nos asomemos nos dará una perspectiva, a veces muy diferente, de una misma cima. Así, se muestras abruptas por unas caras, más suaves por otras, rocosas en algunas, herbosas en otras… con aproximaciones largas y suaves, o exigentes y rasposas.

Es por ello que el camino a la cima es quien define la jornada, más allá de la cumbre en sí misma. En este libro con 35 propuestas por el Pirineo occidental, lo importante no es a qué cimas subiremos, sino por dónde lo haremos. El objetivo es disfrutar con intensidad de cada paso. Así que nadie espere descubrir cumbres inéditas, inventar la pólvora a estas alturas queda lejos de nuestras intenciones. Pero el autor ha buscado los itinerarios que más se ajustan al ideario de belleza, con lo que casi tenemos asegurado que nos aportarán un conjunto de sensaciones y vivencias que nos llevaremos en la mochila de vuelta a casa.
Entre las propuestas está la ascensión a Iparla, Adartza, Jora, Ania o Bisaurín…entre otras, hasta completar esa lista de 35 cimas. Recuerden, lo importante es el sendero.
Quien quiera un aperitivo, aquí tiene una pequeña ventana:
