Reinhold Messner y Alex Txikon

Los alpinistas Reinhold Messner y Peter Habeler ascendieron a la cima más alta del planeta, el Everest, hace 45 años. Lo hicieron sin la ayuda del oxígeno embotellado, cara a cara con la montaña, una especie de duelo limpio y sin trampas. Era una cuestión de principios. No se trataba de hacer más fácil lo que era de difícil, ni de acercar la montaña a sus intereses y necesidades, sino de integrarse en el medio natural, arisco, frío, agresivo, difícil y en ocasiones traicionero. Pero ahí estaba la magia.

Son muchas las voces que claman que estos principios se han perdido, que muchos de quienes se acercan a las cumbres hoy en día no lo hacen con la limpieza moral necesaria. 

Reinhold Messner, en su libro Zain dezagun mendia, un alegato en defensa de las montañas, habla de la masificación terrible que se vive en muchos entornos naturales, de las colas para subir hasta la cima con todas las facilidades que posibilita el dinero, del afán por convertir el entorno natural en campos controlados de ocio, en parques de atracciones. Como dice Ramon Olasagasti en el epílogo, “queremos llevar también al monte nuestra cómoda vida en la ciudad o en los pueblos”.

Por fortuna, quedan aún muchos alpinistas y montañeros empeñados a enfrentarse en igualdad de condiciones a las montañas. Alex Txikon partía de casa a finales de diciembre con la intención de hollar la cima del Annapurna este invierno. Tendrá que luchar contra el frío, la nieve y el viento, cuerpo a cuerpo. Le animará, sin duda, su anterior expedición, la que en compañía de sus amigos sherpas le aupó el 6 de enero de 2023 a la cumbre del Manaslu. El miedo también caminó a su lado durante muchos metros. De sus avatares y sufrimientos da cuenta, mediante un relato intimista y muy suyo, en el libro Manaslu invernal.

Sí, todavía quedan muchos montañeros con los valores que en la historia del alpinismo han enarbolado quienes abogan por vivir la montaña desde el respeto, y si las montañas tuvieran alma (¿acaso no la tienen?) y corazón, lo agradecerían. www.sua.eus

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