Caminos del Cap de Creus

costa.jpgSi no fuera por la mirada del fotógrafo tal vez no nos hubiéramos fijado en ese gran árbol que se asoma al mar sin temor del aire salino. Sin la mirada del fotógrafo no habríamos visto a las pardelas sobrevolando la superficie marina, rozando el aire de manera sutil con las puntas de las alas, ni tampoco habríamos disfrutado de los saltos gozosos de los delfines, chapoteando ajenos a nuestra atención. Si no fuera por la mirada del fotógrafo no habríamos fijado la atención en la azucena de mar, blanca, etérea, de una belleza inmaculada, ni hubiéramos parpadeado ante los reflejos de El Port de la Selva, la iglesia impoluta despuntado sobre los focos amarillos, los ojos grandes de las ventanas de las viviendas escalando cada noche la pequeña loma que la custodia… Pero es hora de buscar nuestra propia mirada. Tienes las propuestas adecuadas para poder descubrir atardeceres y amaneceres, rocas y olas de espuma. ¡Déjate llevar por la tramontana! Un fantástico reportaje de Roger Rovira en el número 117 de El mundo de los Pirineos.

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